Programas de Investigación
Programa de estudios sociales del arte, la literatura y las mediaciones culturales
Programa de investigación asume como punto de partida una concepción amplia de la cultura, entendida como dimensión significante inescindible de los materiales involucrados en los procesos de producción de sentido. Nos inscribimos así dentro una perspectiva materialista de lo cultural, según la cual la significación sólo existe por y a través de mediaciones materiales cuya intervención constituye una instancia productiva en sí misma.
PROPUESTA DE PROGRAMA
Título: Estudios sociales del arte, la literatura y las mediaciones culturales
- Fundamentación
Este programa de investigación asume como punto de partida una concepción amplia de la cultura, entendida como dimensión significante inescindible de los materiales involucrados en los procesos de producción de sentido. Nos inscribimos así dentro una perspectiva materialista de lo cultural, según la cual la significación sólo existe por y a través de mediaciones materiales cuya intervención constituye una instancia productiva en sí misma. Dicho de otra manera, prácticas tales como la edición, registro, procesamiento, difusión, apropiación o conservación de signos no sólo operan sobre significados que existen con exterioridad a sus operaciones, sino que intervienen, ellas mismas, en el proceso de producción de sentido. En este marco, estas instancias mediadoras (desde elaboración de un catálogo editorial, la construcción de un archivo o la creación de una revista por parte de un colectivo cultural, por ejemplo) no simplemente “transmiten” sentido: lo producen y reconfiguran a través de operaciones en las que intervienen mediaciones humanas, pero también técnicas. Se trata, entonces, de construir un espacio de investigación que dé cuenta de estos procesos de mediación de las materialidades expresivas -libros, revistas, archivos, colecciones- y sus efectos de sentido e impacto en las formas de la sensibilidad, en tanto esos materiales disputan las formas de lo visible y de lo enunciable en la esfera pública.
Este campo de estudio se sitúa en la intersección de diversas tradiciones disciplinarias, que nutren el marco teórico desde el cual pensamos las mediaciones:
-La sociología de la cultura aporta dos robustas tradiciones teóricas que ofrecen probadas vías de análisis de las relaciones entre cultura y sociedad. Nos referimos, por un lado, a los estudios culturales británicos, y en particular a los desarrollos de Raymond Williams y Stuart Hall. El enfoque de estos autores, en contraste con aquellos abordajes de cuño antropológico para los cuales la cultura es un sistema de significados relativamente estables, compartidos y reproducidos al interior de un grupo social, se concentra en la organización social, siempre conflictiva, de la dimensión significante. Siguiendo la línea abierta por Antonio Gramsci, la atención está puesta en las formas materiales -instituciones, géneros discursivos, agrupamientos y formaciones artísticas, entre otros- por medio de las cuales una sociedad organiza la reproducción de una hegemonía cultural. Por otro lado, la teoría de los campos de Pierre Bourdieu proporciona herramientas para analizar la cultura como un espacio estructurado de relaciones de fuerza entre posiciones desiguales y en lucha por la acumulación de capital simbólico, al interior del cual tienen lugar una serie de dispositivos estratégicos de consagración, legitimación o deslegitimación. Las disputas por la acumulación de capital cultural involucran una serie de mediaciones -instituciones, públicos, crítica, intelectuales, plataformas y dispositivos tecnológicos, entre otros- que permiten construir desde la figura autorial hasta la idea de “obra”, pasando por la definición de los criterios de valorización que se invocan para dirimir qué cuenta como arte, literatura o cultura legítima en un contexto histórico determinado.
-Desde la historia cultural, retomamos los aportes de Roger Chartier, cuyos trabajos concluyen que no hay texto fuera de las formas materiales que le dan existencia. La producción de sentido, en esta perspectiva, está indisolublemente ligada a los soportes, las tecnologías de inscripción, los modos de edición, los regímenes de lectura y las formas de sociabilidad que se generan en torno al objeto cultural. La cultura escrita, entonces, debe ser analizada no solo desde los discursos que vehiculiza, sino también desde las condiciones materiales que configuran su circulación social y su inteligibilidad.
-El campo de la teoría de la comunicación, en particular los trabajos de Jesús Martín-Barbero, introduce una noción clave para este programa: la mediación como instancia de articulación entre discursos, prácticas, tecnologías y temporalidades. Su propuesta de “descentramiento” del análisis -pasar de los medios a las mediaciones- permite estudiar los procesos comunicacionales como lugares de rearticulación entre cultura, poder y subjetividad. En lugar de pensar la mediación como operación neutra, Barbero propone entenderla como práctica cultural social e históricamente determinada, que traduce, desplaza y reelabora los sentidos en contextos específicos.
-Por último, desde una perspectiva filosófica y política, los desarrollos de Jacques Rancière permiten re-pensar las jerarquías entre lo artístico y lo político, al proponer que toda obra participa de un reparto de lo sensible (2000), esto es, una distribución de lo visible y lo decible. Así, el arte, la literatura y las obras culturales en general no serían políticos por su contenido, sino por las formas en que reconfiguran el campo de lo perceptible al modificar el sensorium o régimen sensible, generando lo que Rancière llama un “desacuerdo” o ruptura que desmonta las formas establecidas de sensibilidad colectiva.
En el marco de estas tradiciones, la hipótesis general que orienta este programa sostiene que las mediaciones culturales son instancias materiales y sociales que configuran activamente el modo de existencia de los objetos culturales. Lejos de concebirlos como unidades cerradas, estables y autónomas, proponemos abordarlos como configuraciones abiertas, mediadas por condiciones materiales que determinan su producción, su circulación, su apropiación, su inscripción en un campo de valor, su sentido, sus posibilidades de eficacia simbólica, entre otros efectos. Los soportes (papel, pantalla, archivo digital), las interfaces (libros, plataformas, performances), los modos de inscripción (texto, imagen, audio, video), así como los regímenes de organización, conservación y clasificación (curadurías, archivos, algoritmos) no son accesorios técnicos, sino condiciones constitutivas de los objetos culturales contemporáneos. Por otro lado este enfoque implica, también, considerar las redes intelectuales, sociabilidades e instituciones que los sostienen, legitiman y hacen inteligibles. En suma, proponemos que el valor simbólico, la forma de existencia y la potencia política de un objeto cultural dependen no solo de su contenido, sino también del entramado de mediaciones que lo producen y lo hacen aparecer en el espacio social.
A partir de este recorte teórico-conceptual del campo de las mediaciones del arte y la literatura, proponemos como vías de ingreso para su estudio tres líneas de investigación de nuestro programa:
A - Las instancias editoriales como mediación: Entendidas en un sentido lo suficientemente amplio como para incluir sellos editoriales, revistas culturales, colecciones, proyectos digitales, catálogos, plataformas de publicación, entre otros, estas instancias editoriales no son meros canales neutros para la circulación de obras: suponen formas específicas de selección, configuración, legitimación y puesta en valor de libros, revistas y otros objetos culturales, actuando así como dispositivos de mediación que intervienen tanto a nivel material como discursivo, contribuyendo a organizar la visibilidad de ciertos discursos y sensibilidades en detrimento de otros, e incidiendo activamente en las formas de lo legible y lo enunciable socialmente.
Desde esta perspectiva, el eje propone analizar las instancias editoriales como espacios donde se intersectan dimensiones estéticas, tecnológicas y económicas, además de una “ecología” de saberes y roles que afectan las formas de aparición de los objetos culturales, muchas veces invisibilizados tras la autoría.
B - Archivos y mediaciones de la memoria: Este eje del programa está orientado al estudio del lugar del archivo como dispositivo político y cultural en la producción de memorias, saberes y sensibilidades. Entendemos al archivo no sólo como un depósito o contenedor neutral del pasado, sino como una tecnología activa de selección, organización y visibilización, en la que se decide qué merece ser conservado, qué se olvida, qué se canoniza y qué queda en los márgenes de la historia.
Pero, además, en nuestro presente de digitalización masiva, las plataformas, los metadatos y los algoritmos han transformado las condiciones de acceso, de clasificación y de recuperación de materiales. Este eje, por tanto, articula críticamente el análisis de los procesos de mediación tecnológica con los procesos de relectura, disputa de sentidos en torno al pasado y transmisión, en estrecha relación con las políticas de la memoria, los dispositivos curatoriales y los marcos que regulan el acceso al patrimonio cultural, literario y artístico de una sociedad
C - Comunidades, sociabilidades y colectivos como mediación cultural: Este eje de investigación parte del reconocimiento de la función mediadora que las dinámicas comunitarias -colectivos, redes, sociabilidades- tienen en la apropiación de los objetos culturales, resignificándolos al inscribirlos en prácticas rituales, identitarias y afectivas. El interés de este eje está centrado en el funcionamiento relacional de los objetos culturales, esto es, en su inscripción social y en las prácticas que realizan o efectúan concretamente sus modos de existencia, circulación e ingreso en retóricas propias de los activismos/artivismos. De aquí que el análisis haga foco en los modos de organización de estas comunidades (festivales, encuentros de poesía, ferias, redes sociales), las prácticas y estrategias de apropiación de los objetos culturales, las transformaciones en las subjetividades políticas que resultan de estas apropiaciones, las reescrituras y reelaboraciones que se producen una vez que esos objetos ingresan en estos circuitos, las herramientas tecnológicas y materiales a las que recurren estos agrupamientos en los procesos de recepción y lectura.
- Objetivos del programa
Objetivo general
- Analizar desde una perspectiva histórica, comunicacional, sociológica, crítica y materialista los procesos de producción, circulación, mediación y apropiación de los objetos culturales (literarios, artísticos, editoriales, curatoriales y archivísticos), atendiendo a su dimensión simbólica, sus formas materiales de existencia, y sus efectos en la configuración de memorias, sensibilidades y disputas por el sentido en contextos contemporáneos.
Objetivos específicos
-Estudiar las condiciones sociales, institucionales y tecnológicas que configuran los modos de producción y circulación de objetos culturales en distintos soportes y formatos.
-Describir y explicar las prácticas de mediación —materiales, institucionales, tecnológicas, editoriales, curatoriales— que inciden en la construcción del valor cultural y la organización social de la cultura.
-Analizar las transformaciones contemporáneas del archivo como dispositivo cultural, su relación con las políticas de la memoria y las tecnologías digitales.
-Indagar en la articulación entre mediaciones culturales y regímenes de visibilidad/invisibilidad, centralidad/marginalidad, legitimidad/resistencia.
Metodología
El programa adopta una metodología interdisciplinaria, cualitativa y situada, orientada al análisis crítico de las prácticas culturales en sus múltiples dimensiones (materiales, simbólicas, institucionales, tecnológicas). Se articularán distintos niveles de trabajo que se adaptarán a la trayectoria y formación de los distintos integrantes del equipo, que incluye investigadores formados, becarios, tesistas y estudiantes:
-Estudios de caso: selección de objetos culturales específicos (revistas literarias digitales, curadurías experimentales, proyectos editoriales independientes, plataformas de archivo digital) para su estudio por medio del relevamiento de datos tanto empíricos (observación en campo, entrevistas y testimonios) como documentales.
-Trabajo documental y de archivo: recopilación y análisis de materiales culturales (textos, imágenes, objetos editoriales, registros digitales), atendiendo a sus condiciones de producción, circulación, inscripción y conservación.
-Análisis de los materiales a partir de conceptos y categorías teóricas provenientes de tradiciones teóricas relevantes en sociología de la cultura, estudios culturales, teoría crítica, teorías de la comunicación, entre otros, que permitirán leer críticamente los distintos objetos seleccionados.
Referencias bibliográficas
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Pensaría en agregar a Ticio Escobar, Nelly Richard, hasta algo de Sarlo y Altamirano.